Gold Guy Family Golden Home Puzzle Concept

El enfoque sistémico nos permite comprender cómo funcionan los sistemas de relaciones humanas más significativos (fundamentalmente la pareja y la familia) y movilizar el cambio de las personas y las relaciones a través de técnicas de intervención innovadoras y eficaces. Es fundamental para abordar cualquier problemática de pareja o familia, y también para aportar a la terapia individual una visión contextualizada de la persona, entendiendo qué vínculos, formas de interacción, creencias, mitos o narrativas dan forma a su experiencia.

Los distintos modelos de terapia familiar sistémica (estructural, estratégico,intergeneracional, centrado en soluciones, narrativo) surgieron a partir de desarrollos teóricos como la teoría general de sistemas, la cibernética, los axiomas de la comunicación, el constructivismo y el construccionismo social. Esto supuso un cambio radical en la forma de entender los problemas humanos, al considerarlos no como resultado de una deficiencia o patología individual sino como conductas, creencias o emociones que tienen un determinado significado o función en ese contexto relacional. Además, al abrirse la posibilidad de incluir en la terapia a los miembros de la pareja o familia, o incluso intervenir contando con un equipo terapéutico o con dos coterapeutas, se facilita un cambio más rápido y colaborativo.

La terapia sistémica aborda los circuitos de interacciones o las construcciones de la realidad que son problemáticos o “atascados”, y facilita la apertura a nuevas posibilidades, y la construcción de relaciones sostenibles, respetuosas y de crecimiento de todas las personas implicadas. En la intervención se utilizan técnicas como las preguntas circulares, la construcción del genograma, las escenificaciones o esculturas, la connotación positiva, los mensajes o documentos terapéuticos, las tareas para casa, los rituales dentro y fuera de las sesiones, la externalización del problema, etc. Este paradigma considera que todos los sistemas humanos tienen capacidad de cambio y evolución, y la labor del terapeuta o del equipo terapéutico es potenciar esos recursos del sistema.